Actualidad - "Semblanza"
MANUEL NOGALES TORO - El niño perdido y hallado en el tiempo y lugar
¿Fue Nogales Toro un Robin Hood de la Seat en Barcelona?. Una pregunta difícil de contestar a la
que solo él podrá responder con toda la verdad.
Los que solo husmeamos por aquí y por allí por la redes en afán de saber y sacar conclusiones, los que solo tuvimos un contacto esporádico en Pilas, tal vez, haciendo esfuerzos podamos recordar su paso viendo algunas fotos en las que aparece, por tanto dejando constancia que perteneció al curso de D. Juan Manuel.
Los que solo husmeamos por aquí y por allí por la redes en afán de saber y sacar conclusiones, los que solo tuvimos un contacto esporádico en Pilas, tal vez, haciendo esfuerzos podamos recordar su paso viendo algunas fotos en las que aparece, por tanto dejando constancia que perteneció al curso de D. Juan Manuel.
Manolo era un niño que nació el 13 de Diciembre de 1.951 en Gerena en un hogar humilde,
desplazándose la familia a los pocos meses al Palmar de Troya. Un pueblo que era vereda real muy
cerquita de Guadalema de los Quinteros, y que tanto su padre como otros canteros colaboraron en
su construcción. Por ser de izquierdas, como Manolo contaba, la familia fue muy criticada cuando
ingresó en el seminario. No obstante Nogales tuvo siempre en su interior la inquietud de ser
misionero, pero como bien dice la vida da muchas vueltas, pone sus propias barreras. De su época en Pilas, a modo de recordatoria, solo llevaba como efecto personal una foto de su paso por el Campamento de Cazorla, que a la postre perdió. Igual alguno la tiene y la podríamos recuperar. Todo aquello son fragmentos efímeros en una larga vida, que se recuerda como fotogramas y que con el paso del tiempo con mucho esfuerzo apenas son recordados. Nogales, como cada uno de nosotros, con circunstancias dispares retomó su rumbo, quien sabe si el que pudiéramos tener prefijados, y si es cierto que estamos predestinados, nada se puede hacer en contra, excepto sobre llevarlo de la mejor manera posible. Uno a uno fuimos desmembrándonos de la convivencia y vínculos de esos años, como descolgándonos de hipotéticos cordones umbilicales, que con el paso del tiempo rompía contactos pasando a un supuesto olvido. Nada más lejos de la realidad, y sí era un supuesto olvido, lo era porque desde que se organizó el primer encuentro de curso allá 2009 en Sanlúcar de Barrameda, esos vínculos afloraron y se mostró un hermanamiento y una afinidad casi increíble tras el paso de tantos años. Todos nos veíamos como si fuera ayer, las voces, las caras, los gestos, con más o menos pelo y barrigas, pero con sensaciones extraordinarias. Fue en ese año cuando se creó la web del seminario, era el punto de partida para ensanchar los contactos, para ir agrandando el circulo de cara a nuevos encuentros. Se hacían gestiones como si se pasara lista para intentar contactar con todos, tarea muy difícil. Hubo más suerte con unos que con otros, pero no se cejó en la tarea. Y esto ocurrió con la búsqueda de Nogales Toro, las redes era el único cajón para rebuscar, y empezó a aparecer aunque sin una foto identificativa su nombre y apellidos, ¿era el de Pilas?, ¿qué hacía en Barcelona?, ¿era un componente del ERAT, considerado el “ejército fantasma de Seat”?, ¿fue condenado?, ¿fue indultado?.......... Todo se convirtió en años en búsqueda y acopio de documentación, de recortes de prensa, de publicaciones sobre la huelga de Seat de 18 de Octubre de 1971. ¿Pero era en realidad nuestro Manuel Nogales Toro?. Sí, lo era. A finales de los setenta la SEAT tenía más de 25.000 trabajadores y contaba con un importante movimiento obrero, el cual realizó distintas acciones reivindicativas como huelgas, protestas y ocupaciones, y apoyaba a trabajadores en huelga o encarcelados de otras fábricas del Bajo Llobregat. En paralelo, se firmaban los Pactos de la Moncloa (25 Octubre de 1977), con Adolfo Suárez, los principales partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados, con el apoyo de las asociaciones empresariales y el sindicato CCOO (excepto algunas secciones sindicales del mismo) y el rechazo de la UGT (que finalmente lo firmaría) y de la CNT, con el objetivo de procurar la estabilización del proceso de transición al sistema democrático, así como adoptar una política económica que contuviera la gran inflación que alcanzaba el 26,39%, ratificados por el PCE y CCOO, y los principales sindicatos eran reconocidos en el Consejo de Fábrica de la SEAT. Con esta frase pronunciada por Pedro López Provencio, uno de los siete dirigentes que entró ese día a la factoría de Zona Franca, en Barcelona, pese a estar despedido “¡Compañeros! Tal como hemos venido anunciando y habéis acordado en las asambleas, los representantes sindicales despedidos hemos entrado para ocupar la fábrica y reclamar la readmisión. ¡Queda declarada la huelga general en toda la factoría!”, empezó todo. El Diario publicaba (16/10/2021) un artículo conmemorativo de los 50 años de la masiva huelga de octubre de 1971 que acabó en graves disturbios dentro de la fábrica y el asesinato de un obrero a manos de la policía franquista. La madrugada del 18 de octubre de 1971, como cada inicio de turno en la Seat, cientos de obreros, llegados en autobuses, se amontonaban para acceder al recinto. Pero había ese día una imperceptible diferencia entre la multitud. Siete hombres, trabajadores despedidos por ser enlaces sindicales, se estaban colando en la que era la mayor fábrica de coches de España para iniciar una huelga, una de las más sonadas y violentas durante el franquismo y la que ya ha superado el medio siglo de su historia. |
Ese día los propios represaliados entraron en la fábrica mezclados con el turno de mañana,
provocando un paro general y la marcha que acabó con una gran sentada ante la dirección de la
fábrica. Después de una mañana de tensa espera, a primera hora de la tarde la policía franquista
irrumpió en los talleres disolviendo la concentración y provocando la muerte de varios disparos de
un trabajador que ni siquiera era militante, Antonio Ruiz Villalba, tenía en ese momento 33 años,así como incontables heridos. Lo que siguió a esas palabras es historia del movimiento obrero.
Miles de empleados se sumaron al llamamiento –se calcula que llegaron a ser 6.000– hasta celebrar
una gran asamblea frente a las oficinas centrales. Pero el paro no dio los resultados esperados. El
Gobierno Civil ordenó la entrada de la policía al recinto para restablecer el orden y se desataron
graves disturbios durante horas dentro de las instalaciones.
Fue Manuel Nogales Toro, en 1977 empleado de Seat que tenía 25 años, un joven impetuoso y de
espíritu ácrata, eso decían, quien creó el Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores
(ERAT). Grupo armado de ideología autonomista activo en la provincia de Barcelona entre
diciembre de 1977 y abril de 1978, junto a Gabriel Botifoll y José Hernández Tapias, y estuvo
formado por trabajadores de SEAT y algunos libertarios y delincuentes comunes. Pretendía, en el
contexto de los conflictos obreros en la incipiente transición política, apoyar a los trabajadores en
huelga, parados o represaliados por su actividad sindical, practicando atracos que denominaban
EXPROPIACIONES. La organización cometió una serie de atracos para obtener fondos para cajas
de resistencia de trabajadores de la SEAT y otras fábricas de la zona y sus familias. Según consta en la documentación recopilada, en 1977 Nogales Toro, trabajador de la SEAT, se reunió en el bar Los Cazadores (nombre paradójico) de Santa Coloma con Manuel Cruz Cabeleira, donde se gestó el germen de la ERAT bajo la premisa de que las huelgas debían ser pagadas por los empresarios y no los trabajadores. El grupo se constituyó tras haber reunido a una decena de miembros, una base donde ocultar el dinero en un pueblo de la provincia de Girona y armas proporcionadas por el Frente de Liberación de Cataluña. Tras ello, realizaron atracos a cobradores del Banco Transatlántico de Santa Coloma, el Banco de Bilbao o un banco en Badalona, así como a un depósito de Butano y una cooperativa de Manresa. En febrero de 1978 realizaron un atraco prominente en el hipermercado Catalsa del barrio de Sants en Barcelona. La sentencia cifró el total de dinero obtenido en sus atracos en cuatro millones de pesetas, las cuales eran distribuidas en sobres a mujeres de trabajadores en huelga de distintas fábricas. No fue hasta Abril de 1978 cuando fueron desmantelados tras ser delatados por un infiltrado policial, Joaquín Gambín alias “El Grillo” que había cometido distintos delitos en Murcia y Valencia y ahora se vinculaba con el movimiento anarquista de Barcelona, quien según decía en una entrevista en Cambio 16, actuó siguiendo órdenes del comisario Roberto Conesa, conocido por su represión durante el franquismo y tardo franquismo. Se ha escrito que la ocupación contribuyó en gran manera a dar un fuerte impulso al movimiento obrero y a la lucha antifranquista. La clase obrera había empezado a perder el miedo a la dictadura, a las represalias, al despido... Y con ello la emblemática ‘empresa modelo’ del régimen se convirtió en la ‘punta de lanza’ del movimiento obrero español.
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