Fue párroco de Villamanrique, ampliando su buen hacer en otras extensiones, y como la vida da muchas vueltas obtuvo la dispensa de sus obligaciones sacerdotales volviendo al estado laical, luego sería misionero claretiano, pero su vida estuvo siempre al servicio y ayuda a los demás. Militante incansable, pancarta en mano, siempre dispuesto en la defensa de los Derechos Humanos, principalmente como miembro activo del grupo de migraciones, pero en todas las causas justas, como la defensa de la Renta Básica Universal.
Y en ese ámbito cuando trabajaba de jefe de personal en Recalux llegó
Cándida Velázquez, su esposa, que tantos ratos ha compartido con nosotros, y formaron familia con
Ana, Juanma, Gema y Rafael, sus hijos, los que recibirían el conocimiento y todas las enseñanzas que durante tiempo aprendió con “sus otros niños”, que le valdría seguramente para educar a sus verdaderos hijos compartiendo esos valores y dones innatos en él, y originando una extraña especie de “hermanamiento” simulado.
Juan Manuel disfrutó mucho de sus nietos. Cuando
Pablo, el primer nueto era un bebé, él se encargaba de recogerlo de la guardería y ambos disfrutaban mucho, tenían una conexión especial. Cuando Juanma, su otro hijo, se vino de Madrid ya que residió allí algún tiempo, escolarizó a su hija
Lola, en el mismo cole y eran los abuelos quienes se encargaban de recogerlos. Tuvo en total 6 nietos,
Alicia, la más pequeña, tenía tan sólo 1 año cuando falleció, siendo la que menos pudo conocer. Pero ahí estaban también con él
Gael e
Iván, hermanos de Lola y
Miguel hermano de Alicia, hijos los seis de
Ana, Juan Manuel y Gema.
Como podéis ver en la foto Disfrutó de sus nietos, se recoge en ella como los llevaba a una carrera en el Alamillo debidamente identificados con sus dorsales. Juan Manuel fue siempre un excelente deportista habiendo transmitido seguramente esta afición a los suyos.