Actualidad - "De casta le viene al galgo "




Abelardo López González (1928-2022)

Leía recientemente una nótula sobre el personaje que recién había ingresado en el Seminario Menor san Cecílio de Granada, un jovencito, de una familia humilde de Alhendín (Granada), el cuál consiguió una beca para estudiar en el Seminario, según contaba, gracias a que era un alumno aplicado en la escuela y fue el único de su clase en explicar correctamente el significado del refrán "A Dios rogando y con el mazo dando ".

Hoy es colegio vocacional San Fernando


Ver seminario retaurado

Como muchos otros adolescentes de la postguerra, e incluso diría hasta casi recientemente "estudiar para cura" era la única vía de escape para acceder a los estudios y aspirar a una carrera. Como fue mi caso también con la beca que recibía del Marqués de Arco Hermoso, D. Alejandro Romero Osborne dueño de conservas Sur, que me pagaba hasta Papa si era necesario, pero “derecho y medicina” estudiaban sus hijos

Algunos años después el chico se dio cuenta de que esa no era su vocación y aprovecho los estudios que ya tenía realizados para continuar estudiando magisterio en el llamado Seminario de Maestros del Ave María (la escuela de magisterio creada por el Padre Manjón en Granada)

Trabajando de maestro cortijero (maestro ambulante que enseñaba en los cortijos a los hijos de los jornaleros), conoció a Carmela , una bonita joven de hermosos ojos azules que trabajaba de criada en el cortijo, con la que acabaría casándose y formando una familia. La historia se ha repetido miles de veces. El Señor no lograba un pastor para sus ovejas, pero sí un cristiano comprometido con su fe y con su prójimo. Y casos como este hay muchísimos.

Y nada de esto me hubiera llamado la atención si la casta heredada, aunque no se trate de galgos, Abelardo López González, el ex seminarista, no hubiese sido el padre de Paco López del curso de 1968.

Quien como muchos de nosotros, sin ser maestros cortijeros, conocimos a otras jóvenes de hermosos ojos que nos apartaron del camino de los elegidos formando una familia cristiana y transmitiendo los valores adquiridos durante esos años en el seminario a cada uno de los nuestros.

Hoy no hay más que repasar los encuentros de los distintos cursos que pasamos por el seminario de Pilas para ver que sin ser un calco, son muchas las repeticiones, y ninguna sin objeciones de algún tipo, pero todas ellas vivencias en familia, por cursos.

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