POR LAS RUTAS
 


Este año he dado un paseo por la ruta de los Pueblos Blancos, respirando sus aires de lentiscos, laureles y jaras entre pegotones de cal viva en sus llanuras y sierras; También por la ruta del Toro entre montera, alcornoques y helechos con perfumes de tomillo, romero y margaritas de manzanilla; Y por las tierras del vino embriagado por sus olores añejos de vides, de albarizas y de marismas.

Los pueblos de las rutas, soleados y sombreados en sus amaneceres y atardeceres me han acogido tan calidamente, hasta tal punto, que ninguno de ellos ha querido dejarme escapar. Con todos, me he quedado embobado. Sus carreteras estrechas y tortuosas, cubiertas de frondosos árboles, han coloreado mi caminar y me han hecho sentir como pajarillo en el bosque del universo. De hecho, cuando iba caminando por la carretera que va desde Puerto Galis a Ubrique, mis sentidos han quedado trastornados por la fragancia desparramada de la mezcla de colores con los distintos tonos pintados en el lienzo de la naturaleza que la bordea. Y trinos de pajarillos por aquí, trinos de pajarillos por allá. Sinfonías de partituras naturales, en el mejor auditorio del universo, me han acompañado en mi largo viaje.

En todas las rutas, de este mi viaje, los pueblos blancos de cal viva, y montera de torero de piedra bruñida por la fuerza de la naturaleza, y helechos, y alcornoques robustos, y vides aromáticas de caldos de oro, y albarizas, y marismas, y sierras coloreadas en lienzos naturales, mis sentidos, mis cinco sentidos se ha convertido en seis para que al mismo tiempo se fundan todos en uno solo y con mis recuerdos exploten en sentimientos de agradecimiento a este rinconcito del universo por tanta generosidad en dejarme ver y entrar en sus entrañas y disfrutar de sus aromas hasta el éxtasis.

Una vez terminado el paseo, he vuelto a mi casa, si, a mi casa de Dos Hermanas para continuar con la rutina de todos los días de los lunes, de los martes, de los… en fin, de todos los día, en los que las sensaciones y los sentimiento se vuelven distintos en la ruta de la briega diaria donde los amaneceres y atardeceres son iguales y opacos, y donde lo natural cuesta trabajo que exista.

Y aunque es verdad que la ruta de la briega diaria donde los amaneceres y los atardeceres son iguales y opacos, no es menos cierto que este año he dado un paseo por la ruta de los pueblos blanco, por la ruta del toro y por la ruta del vino, donde he percibido todas las glorias que los sentidos, los cinco sentidos, o los seis sentidos, o todos los sentidos fundidos en uno, son capaces de recibir


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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"