ESCRIBIR UN CUENTO
 

Cuando tenía 15 años se me ocurrió escribir un cuento del que todavía tengo el borrador: un papel amarillo escrito con letra muy pequeñita (la verdad es que no sé por qué puse la letra tan diminuta) que guardo en mi libreta azul de gomillas haciendo compañía a un montón de papeles emborronados. Desde entonces, hasta hace algo más de tres meses, no me había propuesto escribir un cuento. La verdad es que en varias ocasiones se me había pasado por la cabeza, pero el pánico escénico me hizo desistir: temía no estar a la altura.

No sé si lo habré conseguido con mi cuento El soplador de vidrio.


Escribir un cuento es sobrevolar paisajes de fantasía, dejarse arrastrar por el vértigo de la ingravidez, ir apartando las nubes que se te cruzan en el camino, hablar con gaviotas, cigüeñas y gorriones, bajar al fondo del mar para descubrir el tesoro del pirata "Pata Palo" y miles de cosas más que nunca agotan la imaginación viva, dinámica e ilimitada de los niños. En una palabra: es volver a la infancia; ¡fantasía en estado puro!. Las complicaciones surgen cuando hay que ponerse en la piel de un niño, en su mente.

Escribir un cuento supone un esfuerzo intenso. Tanto es así que lo que normalmente escribo en una semana, en este caso me ha costado casi el triple de tiempo y ello con un impulso muy superior al que normalmente hago. Hay que saltarse todos los límites que los adultos nos aplicamos y que la sociedad en la que vivimos nos impone, dejar de lado prejuicios, sentido del ridículo y todas esas cosas tan "importantes". Es lo que podríamos llamar hacer borrón y cuenta nueva. Coger el escobón y dar un barrido a fondo para que el suelo que pisamos, deje de tener las impurezas que le hemos ido agregando con el paso de los años y la carga que nos han transmitido los condicionamientos sociales.

Cuando se termina y se puede contemplar la obra impresa, en este caso por cierto tengo que decir que muy bien impresa, una sonrisa reflejada en el espíritu del niño que todos tenemos, llena de satisfacción al que firma estas líneas.

Muchas gracias por vuestra paciencia y por vuestra lectura.



José Campanario Álvarez 10/12/2015


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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"