La vida empieza cuando nacemos y acaba cuando morimos, están aquellos pesímistas que lo resumen en que, empezamos a morir poco a poco cuando nacemos.

Lo cierto es, eso se dice, que venir al mundo es una bendición de Dios, lo será, pero como se dice que Dios dejó al hombre la libertad de hacer su mundo, cuando éste no funciona, ¿quién le va a pedir responsabilidades?.

Estamos en definitva de figurantes de este teatro que es la vida, y te marca los actos la subida y caida del telón. Hoy comedia, mañana burla y sorna, pasado cantos por bulerias, el otro lágrimas........ en los entreactos espera y desasosiego, incertidumbre y esperanza.

Y enfrente, sentado en su butaca el público asistente que con sus pitos y palmas repulsa o premia, que con sus silencios sentencia, con su asistencia asiente y aprueba, con sus ausencias castiga y recrimina, pero lo que más duele es que ni la mejor de las propagandas consiga expectación y que la obra ignorada muera con la caida definitiva del telón y el cierre del teatro, sin importarle a nadie, el esfuerzo ni el futuro de los figurantes.



Dicen que el mundo esta compuesto por dos grandes grupos, buenos y malos, y los dos grupos son importante, muy importante, los malos son necesarios porque sin malos no resaltarían las magnifencias de los buenos, y sin buenos todos serían del montón, del montón de los malos y sin medidores externos calcomonías unos de otros.

Pero es mentira el mundo no está compuesto por dos grupos unicamente, están los listos y los tontos, los honrados y los mangantes, los vivos y los formales, los que se dan golpe de pecho y miran para el otro lado y los que sin mediar palabras, siendo éstos "desahuciados", cruzan la calle y te extienden la mano, los que rezan a Dios cerrando el puño ignorando a los demás, y los que con un simple gesto les hacen sentir acariciados, arropados, mimados y queridos.

Ricos y pobres, hambrientos y satisfechos, gente de clases y don nadies, para todos sube y baja el telón una y otra vez en el teatro de la vida, unas veces con más afluencia de asistentes según las circunstancias y la obra, o tal vez porque puedan atrincar de gañote aunque sea la entrada, otras vacío el patio de butacas y teniendo solo por público la sensación de frio y soledad.

La vida continúa, mañana arriba hoy abajo, lucha y tenacidad este es el papel de la obra. Como el teatro la vida es comedia y tragedia, sonrisas y carcajadas, suspiros y llantos.

Es un mundo de dimes y diretes, y como dicen que Dios está en todas partes, que lo ve y lo oye todo sin que le vaya con el cuento ningún "corre, ve y dile", El es el espectador de lujo de cada una de las funciones, tal vez el regidor de cada escena, el que da y quita papeles en la obra, no se, lo que si es seguro es que no paga entrada y que no se pierde una, y sabiendo que está ahí esperar sin pedirle nada y que se siente en la butaca que quiera de ese patio para que de un poco de calor y de esperanza.


Dedicado a esos amigos


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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"