LA INFLUENCIA DEL MAESTRO
 






    Aunque Baeza es una ciudad básicamente renacentista, alberga una amplia gama de estilos arquitectónicos: así la Iglesia de Santa Cruz, de un románico tardío, o el Palacio de Jabalquinto, bella muestra de la arquitectura civil del gótico flamígero.

    Muy cerca, pasando bajo el Arco del Barbudo, restos de la llamada Puerta de Baeza, se alza el edificio de la Antigua Universidad. Su creación fue debida al doctor Rodrigo López, quien obtuvo la bula fundacional del Papa Paulo III en 1538. La Universidad baezana impartió sus clases durante casi tres siglos, hasta 1824,
    fecha en que por Real Decreto queda clausurada, convirtiéndose en Colegio de Humanidades y más tarde, desde 1875 hasta hoy, en Instituto de Bachillerato. En este noble edificio renacentista explicó Gramática Francesa, desde 1912 hasta 1919, Antonio Machado, quien inmortalizó en sus versos Los Grises Olivares y Los Alegres Campos de Baeza.

    Cuando terminamos nuestra estancia en Pilas, algunos de nosotros, asesorados por D. Joaquín Valencia, optamos por estudiar COU. Un grupo nos matriculamos en el Instituto Martínez Montañés.

De los profesores, guardo un grato recuerdo por D. José María Vaz de Soto, Profesor de Lengua y Literatura. COU era en curso experimental y como tal introducía una didáctica novedosa. No teníamos libro de texto, para nosotros la morfología y la sintaxis no presentaba dificultades gracias a la sólida base que teníamos de Pilas. Trabajamos Las Obras Completas de Antonio Machado. Pasamos gran parte del curso analizando la estructura de los poemas, el contenido y el mensaje que había en cada uno de ellos. Este análisis pormenorizado de los distintos poemas hizo crecer en mí una gran admiración por el poeta que he tratado de transmitir a mis alumnos.

Hace años, a finales de febrero, visitamos Jaén, Úbeda y Baeza, las dos últimas Patrimonio de la Humanidad. Baeza me conquistó por su conjunto monumental de calles silenciosas y piedras doradas, por sus plazas, palacios e iglesias, pasear por la muralla que circunda a la ciudad y contemplar un paisaje poblado de olivos recorrido por el Guadalquivir con Sierra Mágina de fondo, de tal manera que he vuelto por allí en más de una ocasión. Pero lo que realmente me emocionó fue ver el aula donde mi poeta admirado impartió sus clases.

Para los admiradores de Machado es obligada la visita a la antigua Universidad, el Paraninfo y, sobre todo, el aula donde se conserva la mesa con su tarima, los pupitres con el agujero de los tinteros, la pizarra, el brasero, la percha, mapas de la época, una antigua maleta de madera y gran cantidad de documentos del poeta.

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Lo mismo que el profesor Vaz de Soto me transmitió a mí la admiración y el gusto por la poesía machadiana, yo he tratado de hacer lo mismo con mis alumnos. Para ello, con alguna promoción, hemos realizado una visita cultural a la ciudad baezana. En dicha actividad, un grupo de estudiantes realiza una visita guiada a los monumentos más emblemáticos teatralizando la historia de la ciudad. Como es lógico no puede faltar la visita a la antigua Universidad y el Aula de Machado.

Con motivo del centenario de la llegada del poeta a Baeza, este año se han organizado variados actos culturales: conferencias, debates, exposiciones, teatro, etc., de los cuales he sido testigo días pasados.


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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"